Mi bestiario de lesbianas emprendedoras: Maria Giralt

La LLP se ha puesto las pilas y sus mejores galas para presentaros a lesbianas que se ocupan de crear, inventar, comunicar, diseñar, organizar actividades, vivir la noche o viajar, con la finalidad de conseguir que la visbilidad lésbica deje de ser una utopía. Hoy estrenamos sección con María Giralt, de Bollo & Butter.

Maria Giralt, creadora de Bollo & Butter:

“Debe existir la posibilidad de que haya lesbianas que puedan vivir del mercado de las mujeres”


Primero pensó: somos invisibles y hay que dejar de serlo. Lo segundo fue inventarse una marca: Bollo & Butter. Y lo tercero, crear un producto que, de momento porque habrá otros, anuncia, viste a las chicas por dentro con viñetas de comic y dibujos de Valerie Prot y Elisabet Sabala a flor de piel: las braguitas Bollo & Butter.

Con estos tres pasos Maria Giralt, publicista y empresaria, quiere lograr la curación de algo tan absurdo y costoso, a nivel de identidad, como lo es la invisibilidad lesbiana.

Maria busca, rastrea tendencias, crea estilo y una imagen de la lesbiana vinculada a Barcelona y a sus fiestas, que anuncia regularmente en su blog (www.bolloandbutter.com/blog/). La ciudad llama mucho, es un reclamo”, confirma. “Cada vez hay más lesbianas, o me lo parece a mí, y salen más”, añade sonriendo. “Y hay que aprovechar este momento”, sentencia.

¿Cómo surge la idea de crear Bollo & Butter?

La idea nace de querer crear una marca para lesbianas. Me di cuenta de que todo lo que había en el mercado rosa eran marcas para hombres, para gays… En una época en que la gente se identifica con las marcas me di cuenta de que las lesbianas no teníamos ninguna. Y me dije, si no existe, ¿por qué esperar a que alguien la haga? La creo yo y ya está.

¿Y por qué Bollo & Butter?

Era la época en que se celebraba en Barcelona la feria de moda urbana, Bred & Butter. La expresión bread-and-butter es una frase hecha, utilizada en los países anglosajones para expresar algo que es normal y fácil. Pensé que era simpático a la vez que un golpe sobre la mesa para reivindicar nuestra visibilidad. El bread de la frase equivale al bollo de la marca, y el butter, que es mantequilla, bueno, tiene algo de erótico. Por eso se me ocurrió el nombre.

¿Y lo de bollo?

Quería introducir la palabra ‘bollo’, que viene de ‘boyeras’. Las boyeras eran sacerdotisas que celebraban ceremonias de fertilidad consistentes en recorrer los campos arados, montando bueyes o conduciendo carros de bueyes. Después montaban orgías sagradas entre boyeras para propiciar que la diosa agrícola asegurara la fertilidad de la tierra. Es un término muy interesante, que te sitúa en la época arcaica.

Así se le quita el matiz despectivo con que suele usarse, ¿no?

Sí. Se trata de reciclar palabras para cambiarles el significado negativo. Lesbiana, bollera, marimacho, tortillera… son palabras que se nos han puesto como barrera, como insulto. ‘No hagas esto que pareces bollera’. Y así se nos pone el límite. Yo cojo la palabra bollera, no la dramatizo ni tampoco me arrepiento de serlo, sino que la reivindico a través de una marca que evoca modernidad y nuevas tendencias a la vez que me habla de nuestra historia.

¿Donde están las lesbianas? ¿Por qué no gastan?

Entre las mujeres hay mucho voluntarismo. Pero no gastamos un duro. Tenemos que conseguir consumir productos nuestros, que se tienen que pagar porque eso garantiza calidad, profesionalidad y porque hay gente detrás. Debe existir la posibilidad de que haya lesbianas que puedan vivir del mercado de las mujeres. ¿Verdad que hay negocios de gays? ¿Por qué nosotras no?

¿Existe un estilo de vida lesbiano?

Sí que existe, es más fresco. Nos comunicamos más. Somos independientes. Es cierto que no hay una sola forma de ser lesbianas, hay tantas como lesbianas en el mundo. Pero tenemos una complicidad, la solidaridad innata de las mujeres, que lejos de lo que siempre se ha dicho no competimos por el macho.

¿Competimos por las mujeres?

Tampoco. Lo nuestro es endogamia, todas hemos estado liadas con todas al final (risas). La cuestión es entre nosotras nos tenemos que ayudar apoyando, por ejemplo, iniciativas y negocios de tías. Es básico que nos ayudemos porque nadie nos ayudará.

¿Existe un lesbian style moderno, lejos de la imagen de la camionera o de la lesbiana desgraciada que, como dice Isabel Franc, acaba en el pozo de la soledad?

Sí, sí. Estamos cambiando la imagen radicalmente. Y a ello ayuda la publicidad, las series, el cine… Antes era todo dramático y nosotras nos identificábamos con esos referentes tan negativos. Por eso siempre hemos estado acomplejadas (mi primera novia me dejó porque quería ser ‘normal’) porque al no existir no tienes referentes nuevos y los que había eran horribles. Ahora, en cambio, hay de todo. La gente va a los ‘afterworks’, a los locales, hay convocatorias… Desdramatizas el hecho de ser lesbiana. Las leyes también acompañan, en este caso van por delante y creo que, como he dicho, se tiene que aprovechar el momento.

Web: www.bolloandbutter.com

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