Aquí Thais os deja la primera entrega de la entrevista que le hizo en abril y parte de la cual ha salido publicada en la revista Zero (de octubre), con fotos de Eugenia Gusmerini y de Beatriz Ciriquian.

ESTHER TUSQUETS EN EL 30 ANIVERSARIO DE SU PRIMERA NOVELA, “EL MISMO MAR DE TODOS LOS VERANOS”

“Escribí una historia que tenía ganas de escribir”


Hay una generación de lesbianas españolas que descubrieron su condición sexual leyendo la primera novela de Esther Tusquets. Era el año 1978 y todavía no se había despenalizado la homosexualidad en España, cuando Lumen publicó “El mismo mar de todos los veranos”, un clásico de la literatura, que inauguró una trilogía que se completa con “El amor es un juego solitario” y “Varada tras el último naufragio”. Su autora, hija de la burguesía barcelonesa, editora de Lumen durante cuarenta años, probó así las mieles de la literatura a los 41 años de edad. “Siempre había pensado en escribir. Pero nunca encontraba el momento, porque tenía una vida personal muy movida… Siempre pensé que escribiría una novela. A los 5 ó 7 años estaba segura de que sería escritora. De hecho estaba más segura a los 7 años que a los 27”, comenta Esther, en un rincón del salón de su casa barcelonesa, en presencia de sus inseparables perros, Patum, Nana y Luna. La historia de cómo surgió esta novela no oculta nada sorprendente, como no sea el inesperado éxito que obtuvo tras publicarla o la anécdota de que, en la edición de 1997, le puso, como parte de un juego, nombre a la voz protagonista: Elia. Más allá de estas cuestiones y de que tardó un año en escribirla, parte de la importancia de “El mismo mar de todos los veranos” es que fue un referente indiscutible para muchas mujeres, lesbianas y no lesbianas.

-Hace treinta años de “El mismo mar de todos los veranos”. Es una obra que ha servido a muchas mujeres para entender mejor su identidad, es un referente de la literatura lésbica en España. Especialmente para aquéllas que no vivían en 1978, en una gran ciudad como Madrid o Barcelona. ¿Cómo se te ocurrió escribir esta obra? -Escribí una historia que tenía ganas de escribir. No pensé para nada en lo que podía pasar. Si lo hubiera escrito unos años antes, quizás no la habría podido publicar, no sé si me habría autocensurado o no la hubiera escrito. Sí que pensé que sería criticada. Y luego resulta que haces las cosas y no pasa nada. Pensé que les dirían algo a mis hijos en el colegio, o que alguien de la crítica protestaría, pero no, no pasó nada. No me atacó nadie. A lo mejor es que no me hacen caso…

-¿Por qué crees que se ha convertido en un clásico de la literatura lésbica?

-Porque, aunque hay otros muchos temas en la novela, el de la relación de Elia y Clara es el más llamativo.

-También llama la atención la manera en que tratas el sexo. De hecho siempre has tratado el amor de forma desinhibida en tus novelas. Y así lo hiciste en “El mismo mar…”. Teniendo en cuenta su época, cuando la homosexualidad, además, aún estaba prohibida (hasta 1979 no se legalizó), ¿cómo explicas esa liberalidad, esa facilidad a la hora de escribir sobre sexo?
-A veces me
han dicho que soy amoral. Yo me considero una moralista en algunas cosas, pero en el sexo, no creo que se tenga que ser moralista. Como tampoco se ha de ser cuando se le explica a los niños. Lo que es un problema es explicarle a los niños lo que es la muerte. Eso sí que es un problema. Pero el sexo, yo no veo ningún problema en nada relacionado con él.

-¿Las cosas han cambiado mucho desde que publicaste “El mismo mar…”?
-La posición social respecto a la homosexualidad es el único cambio importante que he vivido en mi vida. En mi tiempo era inconcebible. Es la única batalla que está ganada. Piensa que la homosexualidad era un delito. “Antes muerto que maricón” era una frase muy oída. (Beatriz, aquí interviene: “Antes puta que bollera”, también se decía, puntualiza).

-Parece que para tus personajes el amor y el sexo son el antídoto contra el envejecimiento y la muerte. ¿Tú opinas eso? O, ¿dependemos demasiado del amor?
-Sí. El sexo y el amor son una de las defensas de la muerte. Lo cual hace cierta la sentencia que dice: “Cuando el amor nos deja la muerte nos alcanza”. Lo que no sé es porque entonces, en aquella época de mi vida, a mí me preocupaba tanto la muerte. Tenía sólo 40 años, no sé porque me lo planteaba en aquel momento, como si estuviera en la recta final de la vida… Me tendría que preocupar ahora…

(CONTINUARÁ)

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5 pensamientos en “

  1. fascinante, ya estoy esperando próximas entregas… muchas gracias por compartir la experiencia con nosotras y qué razón tiene, es mucho más dificil de explicar, no solo a un niño, a todos, la muerte, que el sexo…

  2. Muy interesante tu entrevista a esta autora que marcó un referente importantísimo en nuestra literatura lésbica, valiente, ella. Y de sus novelas, que contienen el finísimo hilo que deja en el aire la inspiración. Es decir, ella escribe, y el lector se inspira con lo escrito. Por cierto, Thais, me leí hace ya un tiempo, tu novela, “Efecto retrovisor”, me gustó mucho, porque la prosa es muy ágil, y la trama muy real y posible, espero leer pronto tu próxima novela.Un besico

  3. Gracias, Marta, por haberte leído la novela. Y gracias Farala por dejar este comentario. En cuanto a Tusquets, resulta siempre un placer leerla y también escucharla. He de reconocer, y se lo dije a ella también, que después de leer la trilogía El mismo mar…, El amor es un juego solitario y Varada tras el último naufragio, quería escribir como ella. Evidentemente, no lo logré. No sé si a alguien más le ha pasado. Con Tusquets o con otras autoras.

  4. Bueno, yo creo que cada escritora debe tener su estilo propio, y eso es lo más nutritivo. Es cierto que se va absorbiendo de las lecturas que vamos leyendo, unas que te aportan mucho, otras un poquito, y de otras mejor no hablar -la mayoría, y lo digo con cierta pena -. Yo en mi caso – soy una autora novel – no he querido nunca escribir como nadie, pero si es cierto que algunas autoras o autores me han podido marcar en un momento determinado dándome una amplitud de referentes; como la frescura en Lucía Etxevarria, la ironía y el divertimento cachondo de Isabel Franc, la escritura tan perfecta de alguna novela de Antonio Gala, o mi admiración por la trama psicológica en La insensata de La Guzner. Pero por supuesto, lo que más admiro es la agilidad en el lenguaje, o la superposición continuada de diversas escenas diferentes, sin traumas para el lector, como en el caso de Paco Umbral o de otros autor@s.Otro besico

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