Judith and Cia


La presentación de ‘Masculinidades femeninas’ fue queer. Este libro, que ya nos lleva diez años de ventaja, llegó a Barcelona en un frío auditorio del MACBA. Frío por el vendaval que las salidas de ventilación del auditorio provocaban sobre el público. Las mangas cortas, pronto se transformaron en chaquetas sobre los hombros, y lo que eran claramente brazos y hombros de mujeres se camuflaron en un transgénero de chaquetas negras, vaqueras y sudaderas ultramodernas de skater.

La conferencia de Judith transcurrió de forma rodada. Como las ruedas de los monopatines que golpean el mobiliario urbano de la vecina plaza dels Àngels. Todo era fluido, como el gel de testosterona de Beatriz Preciado, muy a lo Shane, con su camisa blanca, su espigado cuerpo y su aguda mente de filósofa. La autora del ‘Manifiesto contra-sexual’, bautizado en Francia como ‘el nuevo libro rojo de la teoría queer’, y del más reciente ‘Testo Yonqui’, se encargó de oficiar de maestra de ceremonias.
Después habló Javier Sáez, autor de la traducción de ‘Masculinidades femeninas’. Excelente, creo yo. Estoy devorando el libro y descubriendo, lo confieso, ese orgullo queer de haber sido en mi infancia una niña-niño. De hecho la confusión con mi sexo se ha alargado en el tiempo e incluso ahora, de vez en cuando las mujeres me miran desconcertadas en los lavabos de restaurantes, estaciones y aeropuertos. Me encanta su error. Qué le voy a hacer. Y más ahora que me parece que formo parte de todas estas masculinidades de Halberstam.
Todo lo que dijo Judith está en el libro. Todo lo que explicó lo lleo en los genes: soy la tríbada monstruoso, la invertida, la butch, la no butch (como Shane, de L Word que es una butch sin parecerlo) el chicazo y la queer. Todas las masculinidades históricas de las que habla Judith en su libro. ¿Todas? Excepto una: la stonebutch (esa extraña criatura butch que no quiere que la toquen jamás).
En fin, luego Judith pasó imágenes de Brassaï (el fotógrafo húngaro Gyula Halász que se puso el nombre por su localidad de nacimiento, Brasso), y de otras artistas. Ambigüedad, queer años 20 con Gertrude Stein mirándonos desde la pantalla, diciéndonos: espabilad, chicas, que una rosa es una rosa es una rosa es una rosa y un genio es un genio, como yo. Sólo una vez porque es único.

Barcelona. Wecandoit
¿Es esto lo que tenía que hacer? I don’t know if i can do it!

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3 pensamientos en “Judith and Cia

  1. Mara, Thais o algo (alguien sería más correcto, pero ¿a quién le interesa la corrección?) te desafío a que escribas un relato protagonizado por una stonebutch. A cambio yo (en mi humilde humildad) aceptaré el reto de escribir sobre lo que me propongas. Ni que sea en el reverso de una servilleta.

  2. EYYYY, molt béeese agradece el post. Así queda un recuerdo más vivo de aquel encuentro.Por mi parte, te puedo comentar que, al principio, vi bastante color entre las aistentes “ey, en mi ciudad no se ve esta diversidad. Todo es como muy uniforme allá. Yupi, yupi, me encanta” Pero enseguida, como cuando una se acostumbra a la luz justo al salir del cine, todo me pareció un espejismo, así que me dediqué a “remirar” intentando rescatar aquella primera sensacion de novedad “Olvida lo que he dicho antes eh? ha sido un acceso de provincianismo por mi parte.Creo que al final no es para tanto”.Y quienes más normalitas me parecieron fueron B. Preciado (“esa es Beatriz Preciado??” “Sí, qué esperabas?” “mujer, de alguien que te explica cómo masturbar un brazo o cómo autopenetrarse con un tacón de aguja, me esperaba un look más…radical” ” A qué llamas tú más radical?” (pienso)”Ni idea. ¿quizás dos corbatas?”) y… Judith Jack Hallberstam que de tan dulce me pareció un primor ” si por lo menos tuviera una pronunciación más tosca… no sé, tiene pinta de pediatra!!”Y bueno, la presentación del libro, aunque quizás un poco básica, fue muy, muy amena “oye, la pediatra apunta maneras de showwoman o debo decir showman?”. Así que, aunque yo me esperaba allí una revelación que cambiara mi vida, y aunque eso no se produjo, por supuesto, estoy de acuerdo en que hemos de celebrar que Egales nos traiga la traducción de Female Masculinity aunque sea 10 años después (por cierto, que Judith Jack creo que poco se ha movido desde entonces). Con lo cual yo brindo por eso. Seguro!Y sí, hacía un frío que pelaba

  3. Acepto el reto. Pero dame tiempo. Tengo un par de cosas por ahí que me exigen tiempo. El tema de las stonebutch me tiene tremendamente preocupada desde que hace unos años una amiga de Nueva York me habló de las tipologías de entonces (finales de los 90). Entre ellas estaba esta extraña criatura llamada stonebutch. En cuanto al anónim@, sí, esa observación es cierta. Pero es que, así es la cosa. Y la normalidad abarca universos sorprendentes.

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